martes, 29 de marzo de 2011

Siete saberes a tener en cuenta para la enseñanza en el futuro, de Edgardo Morín

En este libro, Edgardo Morín junta, une y fusiona al ser humano en todas sus dimensiones.
Su primera premisa es enseñar que el conocimiento humano puede caer fácilmente en errores e ilusiones ya que nuestra interpretación del mundo exterior está mediada por los sentidos, que captan los estímulos y los codifica para que el hombre los entienda confiando en nuestra visión. Además de esto, tenemos que pensar que el conocimiento por medio de nuestro lenguaje y expresado en teorías son traducciones de esos estímulos y entonces se da lugar al error.
Para llevarnos a la educación del futuro Morín trata de resolver primero lo que no ha funcionado bien en el pasado. Esto es, la enseñanza de cada disciplina separada de la otra, la abstracción del objeto de estudio de su contexto para simplificarlo y estudiar por separado cada una de sus partes. El grado cada vez mayor de especialización que separa el trabajo en departamentos estancos.
Como ya nos anticipaba María Ledesma en sus clases, estamos en un momento de una ruptura epistemológica de todas las disciplinas y es el diseño el que está en las mejores condiciones de resolver esta ruptura, aplicando un razonamiento abductivo. Este razonamiento es el que trata de “apostar” a unir dos conceptos que no están reunidos aún y el único que hace avanzar el conocimiento.

Edgardo Morín propone enseñar a pensar el problema en su totalidad, igual como lo hace el bueno diseño. Abordar el problema desde todas las disciplinas relacionando los distintos campos del saber.
La hiper-especialización abstrae y no deja observar la esencia. Se necesita entonces un modo de pensamiento complejo capaz de entender los problemas como conjuntos, en un contexto determinado y dentro de sus propias complejidades.

Lo mismo ha sucedido al pensar al hombre y su condición humana. Las personas somos físicos, biólogos, estudiantes, diseñandores, profesores de tanto en tanto señala Morín. Esta idea es la misma que plantea la Heurística, nuestro ser es complejo y no se lo puede reducir a una de estas dimensiones.
Lo humano en la enseñanza aparece también parcelado y sin conexión como las disciplinas. Para concebir al ser se debe prestar atención a la parte física, y espiritual que constituye al humano.
La educación del futuro tiene que enseñar la idea de unidad de la especie humana y su diversidad conviviendo a la par. El hombre piensa de manera racional y muy calculada y puede pensar desde lo afectivo, desde el delirio y el mito. El hombre trabaja pero también juega, practica y también imagina, ahorra y luego gasta y consume. El hombre se enoja y  odia pero también se enamora y quiere.

Como un refuerzo de esta humanización  de la educación, el autor propone apostar a la enseñanza de la vida en la tierra. Mostrando la complejidad de la mundialización, de un mundo globalizado. La inmensa cantidad de informaciones que recibimos día a día y su complejidad, no concuerdan con el desarrollo de nuestra capacidad de pensar desde lo global, desde la relación del todo y las partes, y todas sus dimensiones.
Algo semejante sucede con nuestra identidad. Hay que darnos cuenta, asumir y cultivar nuestra poliidentidad. Desde la familia, la ciudad, la región, la nación, religión, etc

Otra de las grandes frases que construye el autor es “. Hay que aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas.” Y comienza a analizar la historia del conocimiento a través de los modos de llegar a lo cierto. Esto está completamente arraigado a los errores y las ilusiones que tiene el hombre al momento de analizar el mundo con sus sentidos, con sus métodos, con sus herramientas. El autoanálisis y la autocrítica de los postulados debe ser constante ya que nuestras teorías no reflejan la realidad, son una posible traducción de los fenómenos. Para afrontar este problema epistemológico en principio, se debe enseñar a trabajar con estrategias que confronten los riesgos, lo inesperado, lo incierto y así irse perfeccionando nuestros proyectos en el transcurso del camino. Para finalizar “Una vez bien tomada la decisión, la plena conciencia de la incertidumbre se vuelve la plena conciencia de una apuesta.”

Uno de los capítulos más humanitarios habla de enseñar la capacidad de comprensión que habita en los hombres. La comprensión mutua entre seres humanos mejoraría las relaciones entre nosotros. Esta acción incluye un proceso de empatía, de identificación con el otro y de proyectar mis sentimientos como equivalentes al de otra persona. La comprensión nos habla de ser más abiertos , simpaticos, generosos. Para cerrar la idea presenta este ejemplo “Aquel que siente repugnancia por el vagabundo que encuentra en la calle, simpatiza de todo corazón en el cine con el vagabundo Charlot. Siendo que en la vida cotidiana somos casi indiferentes a las miserias físicas y morales, experimentamos con la lectura de una novela o en una película.”

Para finalizar, se habla acerca de la ética del género humano. Esto supone enseñar la ética del individuo, de la sociedad y de la especie en conjunto. El respeto por la diversidad de intereses, de ideas, de expresiones, etc. Así como hay que proteger la diversidad de especies para preservar los ecosistemas, hay que proteger la diversidad que generan las vidas de las personas para salvar nuestra democracia. 

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